—Hace veintidós años nació una niña en nuestra maternidad —dijo—. Olivia Moretti. Hija de Valentina Moretti y hermana menor de Isabella y de usted, señor. El parto fue difícil. Alguien de la familia firmó los papeles de defunción antes de que yo terminara el turno. A mí me dijeron que la criatura no había sobrevivido. Firmé lo que me pusieron delante porque era joven y porque Lorenzo Moretti estaba de pie al otro lado del mostrador, con dos hombres que no pertenecían al hospital.
Dante cerró los ojos.
—Mi madre nos dijo que la niña había muerto al nacer.
—Su madre lo creyó —respondió Rosa—. O la obligaron a creerlo. La niña salió viva. La apartaron de la cuna con otro nombre
