¡El sencillo secreto para conseguir patatas crujientes, doradas y llenas de aroma!
2. Corta las patatas en trozos similares
Para que todas se cocinen de manera uniforme, intenta cortar las patatas en tamaños parecidos. Puedes utilizar gajos, rodajas gruesas o pequeños cubos, según la receta que prefieras.
3. Elimina parte del almidón superficial
Un truco sencillo consiste en lavar las patatas cortadas con agua fría. Después, escúrrelas y sécalas muy bien con un paño limpio o papel de cocina.
Este paso ayuda a retirar parte del almidón superficial y elimina el exceso de humedad, algo importante para conseguir un exterior dorado.
4. El secreto de los condimentos aromáticos
Para conseguir unas patatas llenas de sabor, puedes utilizar ingredientes que probablemente ya tienes en casa:
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharadita de pimentón dulce.
- ½ cucharadita de ajo en polvo.
- Una pizca de pimienta negra.
- Romero seco al gusto.
- Sal al gusto.
Mezcla las patatas con estos ingredientes hasta que queden bien cubiertas.
5. La temperatura es fundamental
Si utilizas el horno, precaliéntalo a 220 °C. Distribuye las patatas sobre una bandeja sin amontonarlas y hornéalas durante aproximadamente 30-40 minutos, dependiendo de su tamaño.
Dales la vuelta a mitad de la cocción para que se doren por ambos lados.
Un detalle importante: dejar suficiente espacio entre las piezas permite que el aire caliente circule y favorece una textura más crujiente.
6. El toque final que marca la diferencia
Cuando las patatas estén doradas, puedes añadir un poco de romero fresco o perejil picado. Sírvelas inmediatamente para disfrutar mejor de su textura.
